Revisiones dentales en la infancia: la mejor forma de prevenir problemas antes de que aparezcan

La odontología infantil se basa en la prevención, con lo cual, identificar un problema en sus primeras fases favorece que los tratamientos sean menos invasivos y con mejores resultados. Descubre por qué las revisiones dentales periódicas en la infancia son fundamentales para prevenir caries, detectar problemas de mordida a tiempo y cuidar la salud bucodental de los niños desde pequeños.

¿Cuál es la importancia de las revisiones dentales periódicas durante la infancia?

Durante la niñez, la cavidad oral experimenta cambios constantes, como la salida de los dientes temporales, el recambio para la dentición definitiva y el crecimiento y desarrollo de los huesos maxilares. Por ello, las revisiones dentales periódicas permiten, no solamente hacer vigilancia y control sino actuar a tiempo, ya sea previniendo o interviniendo de forma rápida, antes de que el problema avance y sea más complejo de tratar en la adultez. 

¿Qué se pretende con las revisiones infantiles?

  • Valorar el desarrollo de la mordida
  • Detectar caries en estadios iniciales
  • Supervisar el crecimiento de los maxilares
  • Vigilar y controlar la erupción de los dientes
  • Fomentar y enseñar hábitos correctos de higiene oral
  • Detectar hábitos que puedan afectar al desarrollo bucodental

Prevenir la aparición de caries: el principal objetivo



La caries sigue siendo, sin duda, una de las enfermedades orales más frecuentes, pero, también, una de las más prevenibles. Por lo cual, detectar las pequeñas lesiones evita su avance rápido y, por ende, tratamientos más complejos en el futuro. 
Además, el profesional puede:

  • Hacer fluorizaciones
  • Valorar la necesidad de selladores
  • Establecer estrategias de higiene y buenos hábitos según el riesgo de caries

Principales beneficios de llevar a tu hijo al dentista

1. Detectar problemas de mordida

Muchas alteraciones en la mordida comienzan a desarrollarse durante la infancia sin causar dolor o alguna molestia, por lo cual pueden pasar desapercibidas. De esta forma, haciendo revisiones periódicas es posible diagnosticar problemas como el apiñamiento, los diastemas y todo tipo de maloclusiones, ya sea que estén asociadas al desarrollo dental, esquelético o ambos. 

2. Controlar los malos hábitos orales

Existen determinados hábitos infantiles que alteran el crecimiento y desarrollo de los huesos y dientes, tales como la succión del dedo, el uso prolongado del chupete y el biberón o la respiración bucal. 

3. Enseñar buenos hábitos de higiene

Las visitas al dentista no solo sirven para revisar los dientes sino también para fomentar buenos hábitos de higiene oral y de alimentación según el riesgo de aparición de caries de cada paciente. 

4. Reducir o eliminar el miedo al dentista

Cuando un niño acude al dentista solamente en casos de urgencia o porque siente dolor, es probable que asocie la consulta odontológica siempre con una experiencia negativa. Las visitas preventivas le permiten al pequeño conocer este entorno de forma relajada, ganar confianza y desarrollar una actitud positiva hacia el cuidado de su salud bucodental.

5. Supervisar y controlar el recambio dental

La caída de los dientes de leche y la aparición de las piezas definitivas, no siempre ocurren de la misma forma y en el mismo orden en todos los niños. Sin embargo, las revisiones dentales periódicas permiten supervisar y valorar este proceso, identificando si existen piezas retenidas, la dirección de la erupción y el espacio que existe para esto. 

¿Cada cuánto tiempo deberían realizarse las revisiones?

La frecuencia de las visitas al dentista va a depender de las condiciones particulares de cada niño y de su riesgo de desarrollar enfermedades bucodentales como la caries. Como norma general, la recomendación es realizar una revisión, al menos, cada seis meses, así no haya signos o síntomas de alerta. 

Señales que indican que debes acudir del dentista o adelantar la visita

  • Dolor dental
  • Sangrado de las encías
  • Mal aliento persistente
  • Dificultad para masticar
  • Manchas blancas o marrones
  • Dientes torcidos o alteraciones visibles en la mordida

 Las revisiones dentales periódicas en la infancia son, sin duda, la mejor herramienta para prevenir enfermedades y detectar alteraciones antes de que evolucionen. Gracias a esto, es posible controlar el desarrollo de la mordida, prevenir la aparición de caries, corregir hábitos perjudiciales y fomentar una buena salud bucodental desde los primeros años de vida. 

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